viernes, marzo 20

F I N A L D E LA P E P O N A

Hoy, si hoy te estoy escribiendo mama, estoy modelando nuevamente palabras para vos, mis dedos verborragicos manifiestan cada día, cada sentir de estos últimos meses antes de tu partida, la vida no te espera, que tan arraigado a de ser nuestra simbiosis, hasta donde llega esta retroalimentación mutua, te das cuenta que ambas nos comemos, yo me como y vos te comes, ambas comidas por algo, somos carnada. Somos el verbo carne de la historia que protagonizamos, no te sentiste así estos dos últimos años, yo, pues si, me he sentido así, me siento así, siento el, tu, mi miedo, lo siento al igual que vos. Te corroe no? Te cala hasta el mas hondo de los huesos.
Dicen que la muerte es el agente modificador de la vida retira lo viejo para dar paso a lo nuevo, MA… a caso no sos lo nuevo. Sos lo nuevo en mi vida, la nueva imagen que guardo con tanto empeño, lo ultimo que conocí, mi ultimo recuerdo, parte de mi reflejo, el nuevo cuadro que voy a pintar, la historia que voy a matizar y que voy a dar a conocer, mama sos eso, esa mujer fuerte que siempre idolatre, conocí a la heroína de la cual todos me hablaban, la que miguel mencionaba cuando charlaba conmigo antes de entrar a terapia, la que tantas vidas salvo, vivió pero olvido vivir la suya, la que vive en la vaquita que hoy se posa en mi oreja y en tu cama sanatorial, el panadero que vuela y expide deseos por la ventana, sos la sonrisa de saber que hoy descansas y terminaste con la agonía, que fuiste valiente al dormir, que sos la heroica historia a contar.
Cruzamos el abismo que nos separaba. Ahora no tengo miedo de hallarme en vos, a quien le cuento cuan enamorada estoy, mi primera vez, la que me sonríe, sonrió al saber que ya no era esa princesita, princesita serratera, esa canción que tanto me hacías escuchar para esbozar en mis oídos una disculpa, “Tú no, princesa. Tú no. Tú eres la rosa que fue a nacer entre cardos como revancha a un arrabal despiadado en donde el día se ocupa de echar por tierra toda esperanza.” O simplemente tú “vivo por ella”, el puño que golpea pero no duele, tu “loca bajita”. El diamante en bruto que se intenta auto pulir, el diamante que siempre viste y en el que yo nunca me encontré. Voy a ser eso que siempre viste en mí.
MA… tanto por decirte pero para ello me queda el resto de mis noches. Te amo MA, mami, mama.
Descansa se mariposa y remontate de una vez que tanta pena con el tiempo se cura, sana, y las alas nuevamente se planean.
Viste contamos una nueva historia, la logramos, logramos limar nuestras asperezas, te voy a extrañar. Te ama tu coco.

la carta que fue a parar a tu cajon sin que lo supieses



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