
Tantos Helios rosados penden de mis manos, anidándose, bifurcándose. Entonces me atañe esa duda, tan duda que certeza es, ese miedo recalcitrante en la rata que nubla mi existencia, que es lo que me deja estaqueada en la nube negra, porque a veces lo rechazo y otras tantas, en su mayoría mas precisamente, tampoco sirve la mentira, me enamora, recortándome me cala, honda en lo mas profundo ¿cuan profunda puedo ser? ¿Que tanto hay por ver? Cuantas conjeturas apresuradas saque sobre mi misma solo para dar el lugar al gusto ajeno sobre sus prejuicios infundados, cuantas sentencias banco solo para seguir defenestrándome, a veces me suelo preguntar ¿que tan cómoda me siento en este lugar? Creo que en muchas oportunidades me siento mas segura en lo que yo veo, de mi, que en lo que tus ojos enamorados aprecian en, sobre mi, calculo que es parte de ese miedo infundado, me hallo en sus ojos, pero sin embargo en mi casa me siento incomoda, siempre tan contradictoria, hoy una señora Alicia, su nombre me hizo acordar a pu, por que? Por la canción de bunbury, ese señor tan importante que se da el gusto de escribir su nombre con “n” en vez de “m”…
No hay comentarios:
Publicar un comentario